Alberto Pardos

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Conversaciones Transformadoras para salir Mejor de la pandemia

Conversaciones transformadoras es una propuesta de encuentros virtuales improvisada, ofrecida y acompañada desde el “Programa de Facilitación y Liderazgo consciente 2020” y nacida del estado de alarma por la pandemia de Covid-19. 

¿Cómo estás viviendo esta crisis sanitaria-económica? 

¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de nuestra sociedad?

Siempre que vivimos un momento disruptivo nos enfrentamos a elegir una opción: bien, paralizarnos y alejarnos de los demás, cuidarnos de manera egoica, o volcarnos hacia los demás para apoyar y consolar a quienes necesitan ayuda. Cuanto más se hunde el mundo en el caos, la desesperación y la confusión, mayor es nuestra responsabilidad de irradiar presencia, compasión y confianza basada en la acción.   

Hemos imaginado un ciclo de conversaciones quincenales hasta desembocar en un Foro (ojalá presencial) para conocernos y co-crear con todas aquellas personas interesadas en un futuro amigable enfocado en la transformación de la próxima década teniendo en cuenta a todos los seres vivos y la naturaleza.    

El formato real de este viaje está abierto y evolucionará y se ajustará a la situación que se desarrolla a nuestro alrededor.                                

A partir de las experiencias de las personas participantes, trataremos de compartir por dónde podríamos salir sanamente de esta crisis sistémica.                                            

Este sábado 16 de mayo de 18:00 a 19:30 celebraremos nuestro tercer encuentro virtual que hemos llamado "conversaciones transformadoras para salir mejor de la pandemia".

¡Os esperamos!

Más información en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. en Eventbrite:

https://www.eventbrite.co.uk/e/conversaciones-transformadoras-para-salir-mejor-de-la-pandemia-tickets-104830115698

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A PROPÓSITO DEL CORONAVIRUS. PARTE IV. ¿QUÉ PODEMOS HACER?

Hasta ahora hemos analizado cómo la politización de la Salud Pública ha sido contraproducente porqué nos quita del foco de cómo generar inteligencia colectiva para salir de esta crisis.

Todos los partidos políticos han fallado enormemente en las distintas comunidades autónomas, ayuntamientos y también en el gobierno central.

Los medios de comunicación han fallado infoxicando a su público.

Los tertulianos fallan siempre, no esperábamos nada de ellos.

Las instituciones académicas tampoco han sido rápidas reaccionando.

La sociedd civil ha emergido para resolver problemas en muchos lugares, aunque también vemos que ha habido no pocos casos de energúmenos.

Las fuerzas de seguridad han contribuido a llevar la crispación con abundantes ejemplos de exceso y arbitrariedad.

Los sanitarios han hecho lo que han podido con escasos medios de protección y contra lo que pudiera parecer, a menudo no han hecho caso de la ciencia y han prescrito muchos más fármacos de los que hubiera sido aconsajable en los pacientes con covid 19. Todavía la Agencia Española del Medicamento y PS reconoce que ningún fármaco ha demostrado eficacia en la curación o prevención del covid 19 y que deben usarse sólo dentro de protocolos de investigación.

¿Y les facilitadores?

Pues sinceramente, también hemos fallado tratando de generar procesos de inteligencia colectiva que nos llevaran a más cuidado personal y mejores resultados ante esta pendemia múltiple: infecciosa, emocional, económica...

Con todo, no está todo perdido.

La Facilitación de procesos con Teoría U ofrece unas herramientas para afrontar la situación de manera colectiva y transformadora.

Dentro del "Programa de Facilitación y Liderazgo consciente 2020" hemos previsto acompañar una serie de procesos conducentes a que nuestro entorno local pueda auto-percibirse a sí mismo e ir encontrado formas de auto-regularse ante los desafíos actuales. 

El viernes 17 de abril, de 18:00 a 19:30 haremos un encuentro virtual que hemos venido a llamar "Conversaciones transformadoras para salir de la pandemia" en el que pretendemos explorar cómo nos gustaría salir de la crisis contemplando los múltiples factores que nos han conducido hasta ella.

Este encuentro se inspira en una de las propuestas más solventes y esperanzadoras para el cambio social: GAIA del Presencing Instutute.

https://www.presencing.org/gaia

 

 

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A PROPÓSITO DEL CORONAVIRUS. PARTE III. OTRAS MIRADAS

Otras miradas a la crisis del coronavirus. Borrador.

 

Alberto Pardos. Médico. 

Director de Facilita®  Consultoría y del Programa de Facilitación y Liderazgo consciente 2020.

Dibujo de portada Pascal Pineau.

 

Hace poco más de cien años el planeta estaba enfrascado en el terrible contexto de la Primera Guerra Mundial. El 4 de marzo de 1918 en Fort Rilley (Kansas, EE.UU.) se definió el primer caso de una epidemia de gripe debastadora que llegaría a producir más de 40 millones de muertos. Esta epidemia afectó a muchos países en conflicto que censuraban datos para no desmoralizar a sus tropas y ganar la guerra de la "imagen". España fue un país neutral en la Guerra, y sí aportó cifras de la alta mortalidad de la pandemia. La prensa estadounidense, bautizó la epidemia como "Gripe Española" favoreciendo su prestigio nacional en contra de su adversario de la epoca. Esto se suma a la leyenda negra promovida por el Imperio Británico en el que se culpaba a España de haber sido muy malvados en la colonización de América mientras que ellos (que diezmaron a la población de indios y bisontes en el Norte y llevaron millones de esclavos desde África), se presentaban como los libertadores, como los buenos de la película.

 

España fue el primer imperio moderno en aparecer y se extendió por Europa, América, África y Asia. También fue el primer imperio en desaparecer. En 1898, los Estados Unidos hundieron una viejo barco americano atracado en la Habana, el Maine, y culparon de ello a España. Con esta excusa (conocida con posterioridad al desclasificar documentos) iniciaron una guerra contra España con la que se apoderaron de Cuba. Un "atentado de bandera falsa" como este, consiste en culpar al enemigo de algo que uno mismo ha hecho, con el motivo que sea, por ejemplo provocar una guerra. Esta práctica ha sido relativamente común a lo largo de la historia.

 

La guerra por la imagen y el prestigio internacional también se están jugando ahora al menos entre China y USA. Aunque todos los países falsean sus cifras de muertos y afectados por el coronavirus, parece que los datos que ofreció China no resultan ahora muy creíbles a la vista de cómo ha evolucionado la epidemia en otros países. Tratarán de disimularlo diciendo que el virus ha mutado. Hay fuentes que revelan que cada día se incineraban en Wuhan cientos de cadáveres, con lo que la mortalidad muy probablemente habrá sido muy superior a las 3.000 muertes que reconoce el gobierno de China. Como hay otra guerra por la veracidad de la información, y las noticias falsas están mezcladas con las verdaderas, no será fácil conocer los datos reales en el corto plazo.

 

Al poco de producirse la epidemia, un dirigente chino culpó a los Estados Unidos de haber llevado un virus en el contexto de unas maniobras militares celebradas unos pocos días antes en Wuhan. Esto de las maniobras militaresi, es un clásico que aparece siempre en el mundo de las conspiraciones y llama la atención que sea expresado por un alto cargo militar chino. Por su parte y en plena guerra por la imagen, Trump llamó al coronavirus "virus chino" con la idea de desacreditar a su adversario económico con el que estaba en plena guerra comercial con aranceles y otras medidas de presión de todo tipo. Cómo todavía no se sabe, ni creo que se sepa pronto, si este virus es de laboratorio, por si acaso, se culpan unos a otros.

 

Mientras toda la humanidad tiene el foco en como defenderse del bichito, las superpotencias y los grupos que ambicionan el poder, continúan con su agenda.

El apagón informativo es un buen escenario para avanzar en estartegias que estarían mal vistas por la opinión pública si hubiera un seguimiento grande en las noticias.

¿Qué ha pasado en el mundo a nivel geoestratégico durante los dos últimos meses?

Israel continúa su guerra con Palestina, Arabia Saudí con Yemen, Siria sigue siendo un lugar de conflicto entre bloques, las maniobras militares de la OTAN en Europa siguen en marcha...

También es posible que los gobiernos no necesariamente están al tanto de lo que hacen los grupos secretos o laboratorios. El "Estado profundo" podría estar detrás de eventos que pillan por sorpresa a los propios mandatarios de los países donde suceden.

 

Los conspiranoicos dirán que los poderes ocultos han lanzado el virus para tenernos distraidos y hacer negocio, algo que han señalado siguiendo la "pista del dinero" en algunas crisis recientes. Por ejemplo, unos días antes del 11S se produjeron algunos movimientos bursátiles infrecuentes que unos pocos días después ofrecieron enormes beneficios a sus inversores. De momento, parece que el gran beneficiario de la crisis es China, por qué a pesar del gran número de fallecidos en Wuhan, el resto del país ha seguido produciendo con cierta normalidad en un período en el que el resto del mundo tiene que pararse por el confinamiento. Además han conseguido controlar de manera más eficiente todavía a su población que es algo necesario para su régimen político. También hay vídeos que dicen que China compró acciones de empresas occidentales en el momento del bajón, pero no he podido confirmar este dato. Tampoco cambiaría demasiado mis consclusiones sobre este análisis. Sigue formando parte de lo esperado independientemente de que haya un agente único que cause el "río revuelto", los pescadores tratarán de aprovechar la crisis.

 

En el otro lado del tablero geoestratégicos estarían algunos grupos de poder "discretos" como el Club Bildelberg, Skull&Bones, la Orden de Malta, los iluminati... incluso personas individuales como Bill Gates o George Soros que están muy activos en la geopolítica a través de sus fundaciones. El Club Bildelberg jugó un papel significativo después de la segunda guerra mundial para lograr la agenda de las elites, pero hoy en día, esos grupos de poder también estan fragmentados y también compiten entre ellos. Incluso aunque alguno de los numerosos grupos "discretos" intentara concertar una acción compleja, les resultaría prácticamente imposible organizar una guerra biológica con virus cuyo comportamiento es completamente impredecible (por eso también hay quién dice que es un arma biológica que accidentalmente está fuera de control). Por supuesto que estos grupos tienen sus agendas y muchas se cumplen con más fuerza de lo que consiguen los thnik tank progresistas, pero gran parte de su éxito se debe a la dificultad de que los mecanismos de redistribución de poder o de economía funcionen en un mundo complejo. La codicia de los inversores de bolsa, junto al ansia de poder de dirigentes políticos, la corrupción de algunos sectores,... genera un campo de cultivo para que lo que ocurre beneficie a los privilegiados a costa de perjudicar a los más vulnerables en un contexto social tóxico. Ya lo anticipaban en los evangelios: "al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará" (Marcos 4:25).

 

Desde la Facilitación, vemos que esas dinámicas disfuncionales que se dan en los sitemas grandes, son dinámicas típicas que ocurren también en otros niveles.

Las clases dominantes compiten entre ellas por el poder y el liderazgo, pero cuándo se trata de contener a las clases medias y bajas, hacen piña y tratan de mantener sus privilegios a cualquier precio. No es una cuestión de coordinación efectiva entre ellas, es simplemente una forma muy parecida de ver la realidad. Las élites de los distintos países tienen más en común con otras élites de otros países que con sus propios compatriotas, especialmente cuando se trata de defender sus privilegios. Pero no tendrán problemas en apelar al patriotismo para tratar de vender sus argumentos a la población que sale perjudicada.

Si observamos el comportamiento de las mafias o de grupos pequeños, también se generan dinámicas semejantes de competición por el poder y los privilegios. Ni siquiera los grupos de "activistas sociales" consiguen organizarse fácilmente aunque tengan valores más solidarios. El 15M fue inicialmenteun momento de "insigth colectivo ", un momento de lucidez en la historia de nuestro país en el que se produjo una comunicación más profunda saliendo de los esquemas habituales. Pero fue algo espontáneo, no se llegó allí conscientemente, por lo que pronto se deshizo cuando surgieron las dinámicas de confrontación que no se sabían resolver. Esta situación plantea una nueva oportunidad para que la sociedad civil abra los ojos, los corazones y las manos para co-crear un nuevo escenario post-covid 19, si no lo hace, los poderes que nos han llevado a este desastre, nos hundirán todavía más en la indiferencia.

 

Para buscar soluciones efectivas, no se trata de denunciar a estos grupos ocultos por qué surgirían otros que repetirían el patrón disfuncional, sino a poner claridad, valores humanos, reestablecer relaciones,... en nuestro ámbito cercano. Es bien dificil resolver fuera, algo que no está resuelto dentro.

Lo primero es salir de la dinámica perseguidor, víctima, rescatador y buscar espacios neutrales para el diálogo. Es lo que toca en estos tiempos.

Entiendo que esta descripción de lo mal que funcionan las "altas esfereas" de la humanidad puede resultar innecesaria o deprimente. Parece que la geopolítica no tiene relación con la magnitud de la pandemia.

Pero hay que dar el rodeo si queremos comprender que los datos que vinieron de China y que tomamos como verdades, no eran verdades cientìficas, sino informaciones políticas, en el marco de una tensión geoestratégica que nuestros epidemiólogos no supieron interpretar.

Asimismo, conviene conocer estas inter-relaciones si no queremos centrarnos en "arreglar la apariencia" mientras el poder avanza en su blindaje frente a las necesidades de la población y de la naturaleza. La sociedad civil tiene que aumentar su nivel de comprensión de estos fenómenos para avanzar hacia formas colaborativas de hacer frente a la pandemia en un primer momento y repensar el futuro postcovid. Si no lo hace, quienes nos han llevado al desastre nos dejarán su "marco de entendimiento de la realidad" como regalo envenenado para que "todo cambie" y a la vez, lo importante, "siga igual".

 

Este artículo continuará con propuestas de acción que nos permitan reconducir la situación actual hacia un escenario más sano y humanizado.

 

 

iPuedes buscar en Internet un vídeo sobre coincidencias de los atentados del 11S, 11M y 7J. Las maniobras militares previas, es una de las coincidencias.

 

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A propósito del coronavirus. Parte II. La mirada económica.

Reflexiones en torno al coronavirus. Parte II: a vueltas con la sostenibilidad. La mirada económica.

Alberto Pardos. Médico. Director de Facilita®  Consultoría y del Programa de Facilitación y Liderazgo consciente 2020

Parte I AQUÍ.

Dibujo de portada Pascal Pineau.

 

La mirada sanitaria, no puede separarse de la económica y no sólo por que una sociedad equilibrada y sana provea de recursos suficientes a su sistema sanitario, sino por que la pobreza mata más que las enfermedades. Nuestro nivel socioeconómico condiciona nuestro lugar de residencia, nuestro código postal, es más importante para nuestra Salud que nuestro código genético: mueren más personas por pobreza que por enfermedades genéticas (a quienes obviamente también hay que atender). La esperanza de vida de los barrios ricos es varios años superior a la de los barrios pobres. En África, la diferencia entre ricos y pobres es abismal, puede llegar a ser el doble. Por otro lado, nuestros hábitos de vida determinan mucho más nuestra salud que el sistema sanitario, que por supuesto es necesario cuando estamos enfermosi.

 

La mirada mayoritaria del personal sanitario sobre la economía, se reduce casi a las condiciones laborales y al debate sobre la financiación del Sistema Nacional de Salud (porcentaje del PIB y debate privado versus público) y poco más. Por su lado, los economistas miran a la salud según su ideología. La visión dominante en Economía entiende a la salud como una “oportunidad de negocio” en la que se prestan los servicios que la sociedad demanda y que ayuda a mantener la “funcionalidad” del sistema económico. Desde enfoques más “socialdemócratas” el Estado tiene que ocuparse de la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud para que garantice el derecho a la atención sanitaria de la población. Desde este enfoque se lamentan por los recortes sobre la sanidad pública que ha quedado mermada para hacer frente a la crisis actual por el coronavirus.

 

Además del eje “Empresa/Estado”, existen otras maneras de abordar el ámbito económico que consiste en relacionarlo con el nivel de desarrollo de la consciencia individual y colectiva y que han sido propuestas por autores como Frederic Laloux (”reinventando las organizaciones”), Ken Wilber u Otto Scharmer (Teoría U). En el modelo de este último, el primer nivel correspondería a una sociedad autocrática en la que el Estado provee a la población lo que puede o quiere. Un segundo nivel, el sistema evoluciona y se adapta a las necesidades de los consumidores apareciendo el mercado capitalista. Este modelo es muy competitivo y los pequeños productores pueden pasar a un siguiente nivel (3), si se agrupan en cooperativas o redes en las cuáles se mira por el interés de toda su comunidad. Finalmente, hay un cuarto nivel en el que personas y empresas apuestan por una economía consciente que tenga en cuenta la totalidad del sistema, sin dañar a las personas más vulnerables, ni perjudicar a la naturaleza. En estos cuatro pasos se resume el proceso de pasar de los ego-sistemas (sistemas económicos basados en el ego y que creen en la “mano invisible” que hace que el mercado redistribuya) a los eco-sistemas: sistemas en los cuáles se tiene en cuenta la totalidad y la sociedad es responsable en su conjunto. 

 

Nuestro sistema económico actual tiene elementos de todas estas fases: elementos feudales de control estatal, elementos egoístas de explotación de las personas y de la naturaleza para beneficio de sí mismos, grupos colaborativos y redes de economía (las grandes empresas también se agrupan para aumentar sus beneficios) y finalmente, experiencias sanas y transformadoras que contribuyen a una economía cuidadora de las personas y el planeta.

 

Un ejemplo del nivel 2 es la visión de predominio o incluso asfixia desde la economía financiera a la economía productiva. Más del 97% del capital que circula en el mundo es especulativo, no tiene base real; si los propietarios de ese capital quisieran recuperar su liquidez al mismo tiempo, colapsarían la economía. En realidad, basta con que una persona con suficiente dinero, organice un ataque a una moneda soberana para hacer un gran daño al país atacado y generar suculentos ingresos como demostró George Soros apostando contra la Libra Esterlina. El endeudamiento excesivo de muchos países, en realidad es una cesión de soberanía. En nuestro país tenemos una triste historia de privatizaciones en el que se han “vendido a precio de saldo” empresas públicas rentables por cantidades muy inferiores a su valor de mercado en las que, como en toda mala gestión, siempre queda la sombra de la corrupción y de personas beneficiadas.

 

La concepción de que si no hay un estado fuerte no podemos defendernos de los abusos de las grandes empresas es una objeción teórica, suficiente antes de que algunas super-empresas alcanzaran las dimensiones estratosféricas actuales y que sus presupuestos superaran a los de muchos estados. Un Estado sin división de poderes se vuelve muy vulnerable a la corrupción y la arbitrariedad. Aquí dejamos algunos ejemplos de cómo el Estado, a pesar de sus discursos sociales, mayormente apoya a la dinámica extractiva hacia las grandes empresas y sus accionistas.

  • Las empresas cuando quiebran tienen una responsabilidad limitada al capital que han invertido. Un autónomo o particular si quiebra, responde con su patrimonio personal a la totalidad de las deudas. Crear una empresa es caro para un negocio modesto y fácil para un inversor solvente.

  • Los impuestos sobre los rendimientos del trabajo son siempre superiores a los impuestos sobre los rendimientos de la especulación financiera, esto hace que las personas con dinero tienen más posibilidades de prosperar que quienes tienen dificultades para acceder al crédito. 

  • Externalización. Las personas que plantan eucaliptos saben que tienen mucho más riesgo de incendio que los bosques autóctonos pero nadie contrata un seguro que costaría una fortuna, simplemente se externaliza ese riesgo hacia la sociedad que se ocupara de la extinción (bomberos) y hacia la naturaleza qué perderá su biodiversidad y se contaminará. 

  • Como ejemplo de abuso y “externalización” de los daños en el ámbito de la salud, tenemos los casos tristemente famosos de la Talidomida, en el que la empresa responsable de miles de malformaciones y muertes en todo el mundo pagó indemnizaciones a las personas afectadas en otros países, pero no a los afectados españoles. La responsabilidad social se sustituyó por buenos abogados, amables jueces y quizás traviesos maletines.

  • Este modelo económico tiene gran facilidad para generar lobbies en sectores industriales que “sugieren” el contenido de las leyes europeas de las cuáles suelen salir muy beneficiados. El TTIP es uno de los ejemplos de cesión de derechos desde las instituciones hacia el gran capital que perjudica seriamente a las sociedades afectadas. 

 

Si la Sociedad Civil es débil, los valores culturales son instrumentalizados por el Estado y por la Economía para beneficio propio. Se genera una mezcla en el que algunas empresas buscan “capturar al regulador” consiguiendo así de forma tramposa una enorme ventaja sobre sus competidores. Este “Capitalismo de amiguetes” es una vuelta de tuerca, en el que grupos de empresas y políticos de “puertas giratorias” se reparten la tarta. Esto sólo es posible que se dé si hay corrupción en la estructura del Estado. No es que haya que eliminar el Estado, sino que no es suficiente para equilibrar al poder económico si coexisten la corrupción institucional, mala praxis empresarial y una sociedad civil apática, seducida por las comodidades y entretenimientos huecos del mercado. Sobre el papel clave de la participación de la sociedad civil en esta crisis volveremos más adelante.

 

En el caso de los países desarrollados, el sistema sanitario está dentro de la economía y mueve ingentes cantidades de dinero, que no siempre van en la dirección de mejorar la salud colectiva. De hecho, las grandes farmacéuticas, al cotizar en bolsa, se exponen a los criterios de beneficios cortoplacistas de sus accionistas mayoritarios y a la “cultura” o estilo de negocio dominante. Los neoliberales creen que las farmacéuticas invierten mucho en investigación y que por eso, los precios de los productos que proveen deben generar suficiente retorno para que puedan mantener su labor investigadora. La realidad es bien distinta. La industria farmacéutica dedica sólo el 10% de su presupuesto a investigación, aprovechándose grandemente de la investigación pública, mientras que dedica el 30% a promoción. En este capítulo entran los sobornos que antes eran generalizados y ahora se focalizan más en las personas clave en la toma de decisiones de compra de fármacos o tecnologías (políticos, jefes...) o de liderazgo académico/mediático. Hace unos meses, la empresa fabricante de un medicamento útil para tratar la hepatitis C caía en bolsa ante la evidencia de que se estaban quedando sin pacientes potenciales, debido a que los habían ido curando y eso impedía nuevos contagios. Los beneficios de un avance médico no duran para siempre desde el punto de vista capitalista. El capitalismo mantiene su negocio si en vez de curar las enfermedades las vuelve crónicas y dependientes de fármacos patentados y caros aunque no siempre aporten muchas ventajas respecto a los fármacos previos; esto es especialmente sangrante en el caso del cáncer donde los nuevos tratamientos aprobados tienen unos precios arbitrarios y desorbitados que se comen una buena parte de los presupuestos sanitariosii. Esto lo podemos definir como la medicalización de la sociedad y mercantilización de la Salud.

 

A nivel mundial, la industria farmacéutica está sólo por detrás de la industria energética y de la industria militar en cuanto a volumen de “negocio”. No tiene nada de malo preguntarse ante una pandemia si hay alguien que gana, si va a perder mi enemigo (comercial, político, estratégico...) o si nos quieren vender algo más aparte de las mascarillas. El sistema todavíaiiifunciona así. 

 

En la gestión del coronavirus encontramos que este mismo modelo económico ha sido el causante de buena parte del caos. La fabricación de respiradores es un oligopolio que aprovecha su posición de ventaja actual, para agrandar sus beneficios como se describe en este esclarecedor artículoivv. Lo mismo ha ocurrido con los sobreprecios de mascarillas, pruebas de detección del SARS-CoV2, incluso en los entierros. También parte del mundo económico trata de hacer su agosto con la crisisvi. No es sólo la mala gestión del gobierno central y de las comunidades autónomas la responsable del desabastecimiento de material de protección que hace que el 15% de los afectados por coronavirus sea personal sanitario mal protegido, es que muchos países del planeta están compitiendo para conseguir estos productos de protección. Lo de que los sanitarios están mal protegidos es una opinión personal, la consejera valenciana de Sanidad, en un alarde de cinismo desmedido, considera que “Los sanitarios se han contagiado por hacer viajes o ver a sus familiares”. Una declaración para vomitar (y perdón nuevamente si estos términos no se utilizan en las webs profesionales).

 

En los últimos meses, este modelo de capitalismo “hiperfinanciarizado”, centrado en la energía fósil y depredador de la naturaleza entró en una nueva crisis y se veía venir una gran recesión en las próximas semanasvii. A este capitalismo le va bien la economía de guerra y del desastre. Todo vale para que haya movimiento en las bolsas y alimento para los especuladores, que no tienen escrúpulos en vampirizar la producción con cargo a las generaciones venideras. Esto se ha potenciado con la utilización de Inteligencia Artificial a la especulación bursátil, en la qué mejoran continuamente los algoritmos que más beneficios producen al especulador con independencia del daño que causen en el sistema global. Estos algoritmos están programados con los valores de la codicia. Esta es la antítesis de lo que podríamos llamar un referente sano para una Economía humana. En la vida económica se dan cita personas que tienen recursos económicos pero no siempre tienen proyectos viables y personas que tienen proyectos económicos pero les faltan recursos económicos. El encuentro entre estos dos elementos es lo que genera la creatividad, el progreso y el valor económico. También el encuentro entre productor y consumidor es generador de valor si es sano. El abuso por parte de los propietarios del capital hacia los proyectos (codicia) o hacia los consumidores hace que lo que debiera ser el ECO-sistema ECO-nómico sano sea un agregado EGO-ísta de actores económicos en lucha (de clases o de individuos). También puede haber abuso por parte de los consumidores, exigiendo precios cada vez más bajos que el productor no puede asumir, salvo aquellos que tienen mucho talento o quienes cobran ventaja explotando a otras personas o a la naturaleza. El apoyo mutuo, la fraternidad entre personas permite mantener vivo este espacio de encuentro humano lejos del intervencionismo estatal que paraliza el dinamismo económico o la cultura neoliberal que lo exacerba, desequilibrando el conjunto para beneficio de unos pocos y llevando a la pobreza y la marginalidad a sociedades enteras de las cuáles se extraen sus recursos naturales mediante apoyo a élites corruptas locales como ocurre en África.

 

El agotamiento de materias primas y de la energía barata impedía mantener las tasas de crecimiento que disminuyera el endeudamiento de los estados pues quedaba poco margen para la recuperación. A medida que sacar el petróleo se vuelve más caro y deja de ser un negocio lucrativo, la inversión huye y lo que se saca es poco más que la energía invertida en la extracción, lo que nos conduce a un escenario de escaso retorno y ralentización del dinamismo económico. Nos encaminábamos hacia un escenario de fuerte contracción económica y con estados hiper-endeudados (de ese tipo de deuda que nadie hasta ahora ha permitido que se audite).

 

El que haya coincidido esta crisis del coronavirus en este contexto, también hace alimentar sospechas de que ha podido ser provocada o al menos “distorsionada” para favorecer a los grupos de poder, lo cuál tiene cada vez más complejidad. Habrá grandes fortunas que quiebren, otras nuevas aparecerán en el mercado en torno a las demandas actuales (mascarillas, respiradores, fármacos...), pero la tendencia a la concentración de poder y el casino global, continuará. Al menos hasta ahora siempre salía reforzado de las crisis, incluso las provocadas por la propia codicia como la de 2008 de la cuál no habíamos terminado de salir completamente.

 

Hay otras condiciones estructurales que favorecen la propagación de la epidemiaviii. Nuestro sistema económico uniformiza los ecosistemas naturales por la fuerza, talando los bosques, generando monocultivos mantenidos con abundantes agroquímicos con su correspondiente contaminación del agua y del suelo, maltrato animal, hacinamiento humano, abuso (y resistencias) de antibióticos y un largo etcétera en el que podríamos añadir nuestro insano modo de vida occidental. Este ambiente “tóxico”se convierte en tragedia cuando aparece un nuevo patógeno que se propaga con las puertas abiertas por todo el planeta a través de la movilidad casi inmediata de los viajeros. A estas condiciones estructurales respecto a la relación con la naturaleza se suma la precariedad laboral: hay personas infectadas de SARS-CoV 2 que han tenido que seguir trabajando, por ejemplo como cajeras en supermercados por miedo a perder el trabajo. Hoy sabemos que la forma de contagio es máxima cuando se da en habitaciones cerradas con varias personas hablando. Este es un escenario que vemos en el transporte público y en los supermercados, es decir, estos casos precarios están multiplicando la epidemia. Hay personas cuyas condiciones de vulnerabilidad todavía son peores por qué vivían al día de pequeños recados. ¡La precariedad laboral mata, literalmente! 

 

Una economía, agricultura, ganadería,... de proximidad, disminuiría el impacto medioambiental significativamente a cambio de la módica contraprestación de acostumbrarnos a consumir principalmente alimentos de temporada. Hace unos meses hubiera parecido impensable, pero suena bien y quien sabe si después de este retiro-confinamiento, valoraremos las cosas de otra manera y nos abrimos a estas posibilidades más locales. 

 

En los últimos años han surgido “Nuevas Economías” en las que podríamos incluir a la Economía Social, la Economía del Bien Común, la Economía Circular, la Economía Colaborativa y otras que pretenden ser un avance hacia este tipo de responsabilidad social y medioambiental. Contamos ya con abundantes ejemplos positivos y esperanzadores de estos nuevos modelos a los que podríamos situar dentro del nivel 3 de la escala de Scharmer, incluso algunas en un nivel 4 más ecosistémico.

 

En la Economía Social se persigue un modelo centrado en las personas y no en el lucro. Tienen muchos años de experiencia y tejidos empresariales aceptablemente consolidados, pero sus profesionales son mayormente gente alternativa, por lo que no es fácil que personas, proyectos y empresas convencionales den el paso hacia la economía social. No todas las buenas prácticas se quedan en la Economía Social, hay muchas empresas que hacen las cosas muy bien en alguno o algunos campos de interés. El profesor austríaco Christian Felber desarrolló el modelo Economía del Bien Común en el que las buenas prácticas en el ámbito de la dignidad humana, el cuidado de la naturaleza, la sociedad, los trabajadores,... pudieran ser evaluados y sirvieran de orientación para las empresas y referencia para sus clientes. En nuestro país se viene trabajando con este modelo desde hace siete años a través de la Asociación Española para el Fomento de la Economía del Bien Común (EBC). Un modelo similar a la EBC que señala las buenas prácticas empresariales es el sello B corporation creado en EEUU y de gestión profesional.

En la Economía Circular pone el foco en los procesos que realizan las empresas en relación a la naturaleza, de una manera más ecosistémica, buscando minimizar su impacto negativo sobre el medio ambiente.

La Economía colaborativa busca la cooperación entre profesionales. Hay algunas empresas que fomentaban la cooperación y que se englobaban dentro de la economía colaborativa que se han crecido muchísmo y se han convertido en un capitalismo de plataforma (Uber, AirB&B, Blablacar,...) en el que el beneficio va casi exclusivamente al propietario de la plataforma. Todos estos modelos están relacionados entre sí de diversas formas, aunque todavía no han generado hasta ahora propuestas globales.

El modelo de la Economía Rosquilla (Doughnut Economics, Kate Raworth) establece un Marco con un límite interior que representa las necesidades humanas básicas que permiten una vida digna y el límite exterior que es el que permite la naturaleza sin destruirla. Es interesante porqué se entiende la economía desde un punto de vista de equilibrio, igual que en la salud indiviudal que no es lógico el crecimiento continuo y menos a costa de algún órgano concreto.

El problema de las Nuevas Economías es que en este momento tienen que “competir” en un entorno en el que las grandes empresas, además del beneficio de la economía de escala, tiene el apoyo más o menos explícito de nuestros bien “regados” legisladores, a muchos consumidores fieles y la experiencia de haber ganado en las competiciones previas. Si la conciencia mayoritaria es del nivel 2, resulta difícil poner en marcha iniciativas con responsabilidad social, de niveles 3 y 4. Ahora bien, esta crisis del coronavirus, va a permitir que muchas personas tomen cierta distancia de sus comportamientos subconscientes y puedan ver como sus acciones repercuten en el contexto global. Si ese cambio de consciencia se consolida, hay espacio para la esperanza. Con esta reflexión nos encaminamos hacia las soluciones, que ineludiblemente pasan por que ese nuevo caudal de consciencia individual y social sea capaz de percibirse a sí misma de manera sistémica y auto-organizarse. 

 

Continuará...

iLos determinantes de salud señalan el porcentaje de impacto que tienen la genética, el medio ambiente, el estilo de vida y el sistema sanitario (Parte I).

iiVer web No gracias. Abel Novoa sobre los nuevos antineoplásicos.

iiiTodavía, no es mi pretensión que siga siendo así. 

vIncluyo este artículo que recoge el punto de vista de la empresa comerciante, en la que trata de lavar su imagen culpando al gobierno. En realidad, lo patológico, lo disfuncional es el tipo de dinámicas que se dan ultracomplejas para conseguir un precio aceptable por las partes y que acaban perjudicando a la comunidad (o te sale muy caro o tardas mucho o las dos).

viittps://kaosenlared.net/carlos-taibo-nos-hallamos-ante-una-crisis-que-se-situa-en-la-antesala-del-colapso/?fbclid=IwAR3rs3-64fPHXB2X26W1Se9ckhZnxO0rTgdKA9wfLHa5lMI1NGnYQK-ozSY

viiihttps://www.soberaniaalimentaria.info/otros-documentos/debates/717-entrevista-rob-wallace?fbclid=IwAR3OeiEziIr4OnWuOWLPopIP_3ncBrmomW-DM-eWd_X-zwHXrDoQ66HQRLc

http://diariodetierra.com/la-histeria-interminable/

https://www.theguardian.com/world/2020/apr/08/amsterdam-doughnut-model-mend-post-coronavirus-economy

 

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