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Salud comunitaria en Albarracín

Albarracín es uno de los pueblos más bonitos de España. Ayer me recibía un delicioso día de otoño, cálido y a la vez esplendoroso en sus infinitas gamas de amarillos, anaranjados e incluso rojizos, destacando los dorados chopos a la orilla del Guadalaviar. Un baño de color y un regalo para los sentidos. 

Comenzamos a la mañana con una sesión clínica en el Centro de Salud de Albarracín sobre “actualización en comunicación asistencial”. Toda la zona básica de salud es privilegiada para la comunicación, ya que el ritmo de esta zona de la provincia de Teruel se mantiene sosegado y sin excesiva presión asistencial, lo cual permite a profesionales y pacientes dedicar suficiente tiempo a cada consulta, tiempo del que se carece en zonas más urbanas. Con todo, siempre hay margen para mejorar las competencias comunicativas, rescatar el compromiso con la vocación y humanizar una medicina que corre el riesgo de tecnologizarse y perder a la persona para centrarse en el constructo de enfermedad.

Por la tarde, hicimos el taller “Tomando las riendas de mi propia salud y bienestar” organizado por la Asociación para la Promoción de la Sierra de Albarracín y apoyado por la Red Aragonesa de Prevención y Promoción de Salud. Lo primero que me llamó la atención fue el rango de edades del público asistente. Primero llegaron un grupo de ancianos, algunos bien entrados los setenta años. Luego llegaron algunas personas más jóvenes y varias familias con niños, dos de ellos de pocos días de edad, que durmieron plácidamente la mayor parte de la sesión. 

Para atender a un grupo con tal diversidad, preguntamos por las necesidades, desafíos y expectativas para mejorar la salud. Los ancianos querían mayormente mantenerse y seguir bien, los jóvenes se plantearon desafíos sobre el cuidado, alimentación y fue muy común el interés por reducir el estrés. Con esta diversidad de niveles y expectativas, utilizamos parte del proceso de la Teoría U y herramientas de facilitación para que cada persona pudiera marcarse su propio reto, su propuesta personal de mejora de salud. 

En nuestras sociedades occidentales, donde el consumismo sustituye a la felicidad, la sobre-estimulación y la publicidad nos sacan de nuestro centro para llevarnos hacia lo urgente y olvidarnos de nuestra salud. Afortunadamente, las investigaciones sobre los “determinantes de salud” señalan que tenemos un amplio rango de posibilidades de mejora atendiendo a nuestros hábitos y estilos de vida. Hicimos pequeños grupos, mezclando familias y edades, en los que se pudo compartir en torno a esos desafíos en salud con objeto de ayudar a perfilarlos y reforzarlos. En estos tiempos en los que la cultura grupal ya no impone un “plan de vida” homogéneo, cada persona tiene la oportunidad de encontrar aquello que da sentido a su vida y que constituye la primera medida para la motivación, el bienestar y la salud. 

Tras una dinámica con movimiento, nos adentramos en un ejercicio de introspección, estupendamente llevado por todo el grupo, y que nos permitió entrenar esa serenidad demandada por la mayoría. Cada persona se enfocó en sus próximas acciones para afrontar su desafío en salud. Cerramos con una ronda sobre lo que nos llevábamos del encuentro.

Para mí, un día muy gratificante.

Alberto Pardos

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